Clases de español
Clases de español Recuerdo mis clases de español para extranjeros durante el último año de carrera de Filología hispánica en Granada. Había dos chicas islandesas, no abundaban los islandeses, había, sobre todo, holandeses, ruidosos y altaneros; japoneses, extraños y sumisos; estadounidenses, cheerleaders y predicadores; suizos, prácticos y metódicos. Uno de los suizos estuvo limpiando un reloj durante un día entero, desmontándolo y rearmándolo paciente y ajeno a las explicaciones. Los checos pretendían saber más que tú, discutían contigo el más mínimo aspecto de gramática, como si hubiesen inventado la gramática española, como si fuesen herederos de Nebrija, el bohemio, y el subjuntivo no encerrase secretos para ellos. Una chica danesa, a la que veía en el futuro como la Lotte de Werther , pura, y dando de comer a chiquillos y borregos en las prístinas fuentes de la abundancia de su país boreal. Australianos defensores del medioambiente con cara de mil desiertos...