¿Por qué demonios Ferrer Lerín no está en la RAE? Ignacio Echevarría
¿Por
qué demonios Ferrer Lerín no está en la RAE?
Desde
su órbita radicalmente excéntrica, apenas sujeta al campo gravitatorio del
sistema literario y editorial español, la obra y la figura de Francisco Ferrer
Lerín segregan un incesante y laberíntico caudal de publicaciones que certifica
su bien consolidada condición de escritor de culto, solicitado por una cada vez
más numerosa comunidad de lectores curiosos o exquisitos, a menudo devotos. No
conozco un caso comparable de autor de minorías en el que se cumpla una
desproporción tan notoria entre la relativa escasez de su producción literaria
y la cantidad asombrosa de libros a que da lugar: toda una “flora” editorial
que comprende los más variados y remotos sellos.
En los últimos meses se han
publicado nada menos que tres volúmenes que proponen acercamientos muy plurales
a la obra de Ferrer Lerín.
Memoria
de los sueños (Contrabando) es un nutrido y muy suculento compendio de
textos críticos en torno al autor, completado por un buen puñado de
conversaciones y entrevistas, además de una pormenorizada bibliografía. Lo han
coordinado con muy afinado criterio Joaquín Fabrellas y el propio Ferrer Lerín,
y se trata del primer volumen monográfico sobre el escritor, del que se
cartografían sus facetas como poeta, prosista y narrador, así como su “poética”
y la portentosa leyenda de su personaje.
El mismo Fabrellas coordina Apud (Los Libros del Innombrable), que
reúne a su vez media docena de certeros acercamientos al Arte Causal, nombre
que el mismo Ferrer Lerín puso hace ya tiempo a una práctica artística consistente
en seleccionar o encuadrar, y brindar para su disfrute estético, objetos o
materiales no concebidos ni dispuestos previamente con este fin. Emparentado
con el ready-made duchampiano y el objet trouvé surrealista, el Arte Casual
se diferencia sutilmente de ambos y profundiza en la condición azarosa,
espontánea y, por así decirlo, democrática de la experiencia estética, en el
sentido en que postula que el arte y el artista se producen a la vez, en
situaciones con frecuencia imprevisibles.
Finalmente, Metazoa (Jekill&Jill) es una nueva y felicísima antología de
prosas narrativas, notas, apuntes y “casos” de Ferrer Lerín –la mayor parte
inéditos en forma de libro (extraídos como están de su blog personal y del
titulado “El Boomerag”)–, que tiene por hilo conductor y organizativo el
rastro, en todos ellos, de “presencias faunísticas”. Experto ornitólogo, Ferrer
Lerín hace en su obra literaria un uso frecuente de términos y de conocimientos
zoológicos. Recuérdese su extraordinario Bestiario
(Galaxia Gutenberg), que por cierto ya sería hora de reeditar. Y qué sello
mejor que Jekill & Jill para emular la preciosa edición original, que en
2008 obtuvo el Premio del Ministerio de Cultura al libro mejor editado del año.
Metazoa es también un volumen
cuidadosa y bellamente editado, y sirve muy bien de puerta por la que
introducirse en el mundo y en la singularísima literatura de su autor, de la
que se apreciará su sesgo impasiblemente transgresor y adictivo.
Ferrer Lerín acaba de cumplir –el
pasado 1 de enero– los 84 años, excelentemente llevados. Me pregunto por qué
demonios un escritor como él no está desde hace ya tiempo en la Real Academia
de la Lengua. Muy pocos entre los escritores que esta institución recluta
–demasiadas veces pensando más en el escaparate que en las tareas de que han de
ocuparse– reúnen, como Ferrer Lerín, tantas aptitudes y conocimientos
específicos que los hagan idóneos para los trabajos propios de un diccionario
de la lengua.
Como sea, importa enfatizar el genio
tanto léxico como estilístico de la literatura de Ferrer Lerín, no siempre
suficientemente subrayado, debido sin duda al escalofrío y la atracción que
despiertan su imaginación a menudo truculenta, su frialdad de quirófano, esa
impresión que tantas veces produce de estar escribiendo, impávido y sonriente,
con un escalpelo.
Ignacio Echevarría en El Cultural 16-22 enero 2026
Comentarios
Publicar un comentario