Portada de la antología Beat Recuerdo que en el año 98, un puñado de incipientes estudiantes de Filología, nos reuníamos en un antro de mala muerte para recitar poesía americana, desde Thoreau, Emerson, Whitman, hasta la obra de Ginsberg, Kerouac, Snyder, Lamantia, Diane di Prima, hojeando sin saberlo, las viejas páginas, entre otros libros, de la antología que Marcos Ricardo Barnatán había traducido y publicado en Plaza y Janés en 1970. Algunos de esos lectores recorreríamos las calles de Tánger después en busca de esos versos, algunos nos iríamos a Ámsterdam, e incluso a Londres buscando la flor del rojo libanés creyéndonos beatniks. Ya a finales de los 90, era difícil hacerse con un ejemplar de esa antología mítica y de culto. Quizá en alguna librería de viejo a un precio desorbitado, pero el caso, es que tuvimos que leer a esos autores en el idioma original o en traducciones posteriores. Por ello, esta antología ahora reeditada por Chamán, forma parte de la educación se...
Versiculos in me narratur scribere Cinna. Non scribit, cuius carmina nemo legit.