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Entradas

Tangiers

  Allen Ginsberg, su amante Peter Orlovski, Jack Kerouack y Gregory Corso reunieron un poco de dinero y se fueron a ver a su amigo William Burroughs a Tánger. Fueron en busca del escritor perdido, ese que todos creemos ser, pero hay algo en los beats que es diferente, la posible huella que dejen en los otros, en los lectores. No hay intención de agradar al lector, por ello, son eminentemente salvajes, despiadados incluso, en un viaje de única dirección en la que se saben los invitados principales. El escritor burgués sabe que tiene un nombre, o al menos, debe trabajar por él, el escritor burgués le teme a la posteridad. Los beatniks, no. Les era indiferente por completo esa huella pequeñoburguesa. Así, un judío como Ginsberg se desnuda y recita poesía, se echa fotos en cueros con su amante, cubiertos de flores para defender el amor universal retratados por Bob Mapplethorpe. Van los beats en busca de un oculto Burroughs que frecuentaba los peores lugares de la Tánger internaci...
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  Literatura de Port Bou a Trieste. No hay rutas tan literarias como esta. Una vez, recorrí toda la costa azul desde Port Bou hasta Trieste en coche. No tenía dinero, apenas para gasolina y unos bocadillos. Tenía veinticuatro años. Portbou era la ciudad donde Walter Benjamin se había quitado la vida huyendo de los nazis, asolado por la presión de las autoridades francesas y españolas en su desempeño de entregar a los ciudadanos judíos a las autoridades alemanas para seguir con el exterminio. Le ocurrió lo mismo que a Stephan Zweig en Petrópolis, cuando ya no pudo más y pensó que el suicidio era la mejor salida en el año 42, cuando vio el ascenso de la política nazi. En Portbou hay un monumento dedicado al filósofo alemán, se llama Passatges, en él el aire y el mar azul se comprimen de forma dramática hasta parecer un estrecho pasillo de metal del que no puedes salir, eso debió ser lo que sintió Benjamin al no poder seguir adelante y al saber que las autoridades de Vichy lo ...
  El encuentro del gato y el ratón. Al final alguien se suicida. Celan no fue nunca Celan, fue Paul Pesaj Antschel, de familia judía rumana. El antisemitismo en Rumanía fue encarnizado, como dijeron los propios alemanes. Hicieron un trabajo de exterminio excelente, superior al de otros países de Centroeuropa donde, o bien, el conflicto contra los judíos les era ajeno por completo, o bien, llevar una estrella de David en el pecho era motivo de orgullo. Sin embargo, en la antigua Dacia, la aparición de grupos como la Legión de Hierro en el año 1927, hasta 1941, en que se disuelve, donde, entre otros, militó Cioran, o su amigo Eliade, Mircea, en el “equipo de la muerte”, en un país sin apenas clase media, y donde la riqueza estaba controlada por la ortodoxia griega y por familias judías, el antisemitismo cundió como la llama que prende en el maizal. Heidegger es el superhombre nietzscheano aquejado, eso sí, de problemas cardíacos, cuya mente brilla con luz propia desde su juventud...

Sermones y moralidades

 No se habla mucho de la coprofilia , o de su variante más fetichista, la coprofagia. Es algo que pertenece al ámbito más íntimo de las filias del ser humano. Solo se tienen rumores de quien la practicó o quien la practica de forma habitual. Uno de los autores que no esconde esta filia escatológica es Pere Gimferrer en su libro Mascarada , como licencia poética, donde se tiene a la coprofilia como un lugar esencial en el rito circular del alma humana, el estiércol humano como lo más profundo y básico de lo que nos compone, un lugar para comenzar de nuevo, no se puede ir más abajo de eso, el amor empieza en las heces, o, dicho de otro modo, las heces purifican el sentimiento amoroso. Miren si no la conducta animal, donde las heces no constituyen desechos sino un lugar del que nutrirse, sin carga alguna de culpabilidad moral. Hay especies enteras de escarabajos que se alimentan de las heces  de animales de todo tipo, y si se abandona a cualquier animal a su suerte, no tendría pr...

El mal napolitano

  La literatura escondida   Lo que tuvieron en común autores tan dispares como Schubert, Nietzsche, Baudelaire, Bécquer y tantos otros, no fue su genio creativo, sino algo en gran medida relacionado con el placer y la carne. Todos contrajeron el mal napolitano como se llamó en muchos lugares de la literatura española, o como se la denominó más tarde: el mal gálico o mal francés, es decir, la sífilis. Para Nietzsche, la enfermedad, como a tantos otros, era un estigma social, sobre todo, para los estudiosos posteriores de su obra. Como también le ocurre al neorromántico Bécquer, cuya enfermedad contrajo por su amada e infiel esposa, Casta apellidada, que le traspasó la enfermedad en alguna de sus aventuras sexuales con otros hombres casados.  Hay una relación directa entre la sífilis mal curada, y la locura. La sífilis en el siglo XIX no se podía curar bien, puesto que su remedio se inventó bien entrado el siglo XX, así que parece que la caída y deriva mental de Nietzsche t...

Silencio, pausa y luz de Ana de la Trinidad, 1577-1613. Poeta mística del siglo de Oro.

    ¿Cómo mi lengua torpe, enmudecida, metida en alto mar de amor profundo, sin entender la causa en que me fundo hablará de su alteza desmedida? Hallo mi navecilla sumergida, y si la orilla busco, más me hundo, que no hay lenguaje o nombres en el mundo a que compare cosa tan subida. ¿Quién dijera que un Niño de hoy nacido mi baja musa hace perder de vuelo?, ¿mas, qué mucho si en su ser infundido tiene el objeto de un amor sin suelo? Más queda inaccesible y escondido cuanto más le descubre el mortal velo.   Este soneto, de la desconocida hermana carmelita descalza, Ana de la Trinidad, fue escrito en secreto en los últimos doce años de vida de esta servidora de Cristo de pobre salud y alta cuna.   Se escapó de las comodidades del palacio para ingresar en el Carmelo, algo a lo que sus padres se opusieron, conociendo la fama de rebeldía que tenía esta orden tan señalada por la ortodoxia de la Iglesia católica. Una hija de un noble no...

Iré por esos fuertes y fronteras

  Iré por esos fuertes y fronteras   La influencia de San Juan de la Cruz en Cervantes es mayor de lo que pueda parecer en un principio, no solo el carmelita influye en el escritor, sino que su obra puede verse representada en la obra cervantina, en especial, en los episodios en los que Quijano baja a la cueva de Montesinos, buscando esa paz y ese sosiego, “dejando ya mi casa sosegada”; se introduce el Quijote en una caverna donde el tiempo se transforma, en la interior bodega donde “quedéme y olbidéme” porque allí soñó con su amada Dulcinea. Y, qué es el caballero andante sino una especie de santo carmelita que va en busca de la luz del alma, del verdadero sentir del alma, en busca de Dios, en este caso, de su ideal de belleza y de bondad, transfigurado en la forma de Dulcinea del Toboso. Una dulce herida, un fuego que no quema. Don Quijote transita todos los estados del hombre hasta la locura en lucha de un ideal que sabe que no existe, y que, sin embargo, defiende has...