Historias gozosas de la lectura, en especial de la lectura de Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído. E stoy devorando este libro, y además compruebo que su autor, J. Benito Fernández, tiene acceso a una de las revistas que yo no pude encontrar para estudios previos sobre Ferrer Lerín, se trata de la revista Poesía , número 4, de junio de 1979, pp 110-115. Él me manda estas fotografías de la revista, que él menciona en su trabajo sobre Haro Ibars, en la página 238. Benito usa esta revista para mencionar a Eduardo, y a mí me interesaba por diferentes motivos, el primero, porque es un extraño artículo de un sobrio y cuerdo Leopoldo María Panero, y, en segundo lugar porque defiende una tesis algo demencial, que no existe la lectura en España, sino por los medios tradicionales de control del estado: la educación y la religión; además, nombra a Ferrer Lerín en la estela de los novísimos, y dice de él que es un jugador profesional de póker, con quien ha perdido muchas partidas, y que ...
Allen Ginsberg, su amante Peter Orlovski, Jack Kerouack y Gregory Corso reunieron un poco de dinero y se fueron a ver a su amigo William Burroughs a Tánger. Fueron en busca del escritor perdido, ese que todos creemos ser, pero hay algo en los beats que es diferente, la posible huella que dejen en los otros, en los lectores. No hay intención de agradar al lector, por ello, son eminentemente salvajes, despiadados incluso, en un viaje de única dirección en la que se saben los invitados principales. El escritor burgués sabe que tiene un nombre, o al menos, debe trabajar por él, el escritor burgués le teme a la posteridad. Los beatniks, no. Les era indiferente por completo esa huella pequeñoburguesa. Así, un judío como Ginsberg se desnuda y recita poesía, se echa fotos en cueros con su amante, cubiertos de flores para defender el amor universal retratados por Bob Mapplethorpe. Van los beats en busca de un oculto Burroughs que frecuentaba los peores lugares de la Tánger internaci...