¿Cómo mi lengua torpe, enmudecida, metida en alto mar de amor profundo, sin entender la causa en que me fundo hablará de su alteza desmedida? Hallo mi navecilla sumergida, y si la orilla busco, más me hundo, que no hay lenguaje o nombres en el mundo a que compare cosa tan subida. ¿Quién dijera que un Niño de hoy nacido mi baja musa hace perder de vuelo?, ¿mas, qué mucho si en su ser infundido tiene el objeto de un amor sin suelo? Más queda inaccesible y escondido cuanto más le descubre el mortal velo. Este soneto, de la desconocida hermana carmelita descalza, Ana de la Trinidad, fue escrito en secreto en los últimos doce años de vida de esta servidora de Cristo de pobre salud y alta cuna. Se escapó de las comodidades del palacio para ingresar en el Carmelo, algo a lo que sus padres se opusieron, conociendo la fama de rebeldía que tenía esta orden tan señalada por la ortodoxia de la Iglesia católica. Una hija de un noble no...
Iré por esos fuertes y fronteras La influencia de San Juan de la Cruz en Cervantes es mayor de lo que pueda parecer en un principio, no solo el carmelita influye en el escritor, sino que su obra puede verse representada en la obra cervantina, en especial, en los episodios en los que Quijano baja a la cueva de Montesinos, buscando esa paz y ese sosiego, “dejando ya mi casa sosegada”; se introduce el Quijote en una caverna donde el tiempo se transforma, en la interior bodega donde “quedéme y olbidéme” porque allí soñó con su amada Dulcinea. Y, qué es el caballero andante sino una especie de santo carmelita que va en busca de la luz del alma, del verdadero sentir del alma, en busca de Dios, en este caso, de su ideal de belleza y de bondad, transfigurado en la forma de Dulcinea del Toboso. Una dulce herida, un fuego que no quema. Don Quijote transita todos los estados del hombre hasta la locura en lucha de un ideal que sabe que no existe, y que, sin embargo, defiende has...