Las barcas
Cincuenta años después de las últimas lluvias, aquella poza volvió a llenarse de agua, empezó a brotar porque comenzaron a llenarse los sistemas kársticos escondidos en la piedra, las filtraciones gota a gota llenaban los espacios y las rugosidades del sistema pétreo subterráneo, y así, el agua comenzó a manar a borbotones desde cada porosidad diseñada en la materia oscura desde la noche de los milenios, cueva de montesinos, ya que, la última vez que corría el agua por aquellas profundidades estaban en la tierra aún los cebros, animal extinto en latitudes semiboreales que corrían por encima junto a bisontes y mamuts peludos de extensiones frías, y el hombre pintaba su alfabeto; bostezo temporal para el terreno, para el hombre, en cambio han pasado milenios de sequías, y alfabetos de distancia, océanos de arena y tiempo, después se inventó la rueda, el hacha de sílex, el bronce, los exvotos petitorios, las figuras de madera que representaban a fértiles mujeres, las quijadas de burr...