Soneto remedo
Cuando por resaltar vuestro no cuello,
por no hacer daño para mansedumbre,
tus ojos dos luceros son la lumbre
helada que a degustar tanto de ello,
en cuanto que de rosa y atropello
atropella el cuello en banal costumbre
hombre a matriz pegado no que alumbre
hermosa e ilustre meretriz, aquello
fue solo desmayarse, estar furioso
palangre, perno, ruina: primavera,
áspero, oscuro, liberal, fogoso,
qué era todo esto, qué era, qué era, qué era...
erial, mugre, escoria, el umbral; oso
decir que cabes en tu cuerpo entera.
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