Más sonetos italianos

 

Soneto italiano anónimo y traducción.


SONETO ANÓNIMO ITALIANO


Vorrei saper da voi comme egli é fatta
quella rete d’amor che tanti á presi,
comme po’circundar tanti paesi
e comme el tempo ormai non l’á disfatta.
E se I’é ceco amor, comme si adatta
a fare i strali da sé di foco accesi:
e tanti che n’á dati e che n’á spesi
vorrei saper da voi donde li acatta.
E se I’é ver quel ch’an scritto i poeti
da una man l’arco tiene, l’altro la face,
comme po’ operar né stral né rete.
Or dica pur quel che le pare e piace
ch’amore a l’arco le saette e rete,
solo é un bel viso que diletta e piace.

SONETOS DE HERNANDO DE ACUÑA

Dígame quién lo sabe, ¿cómo es hecha
la red de Amor, que tanta gente prende?
¿Y cómo, habiendo tanto que la tiende,
no está del tiempo ya rota o deshecha?
¿Y cómo es hecho el arco que Amor flecha,
pues hierro, ni valor, se la defiende?
¿Y cómo o dónde halla, o quién le vende
de plomo, plata y oro, tanta flecha?
Y si dicen que es niño, ¿cómo viene
a vencer los gigantes ? Y si es ciego,
¿cómo toma al tirar cierta la mira?
Y si (como se escribe) siempre tiene
en una mano el arco, en otra el fuego,
¿cómo tiende la red, y cómo tira?

SONETO DE GUTIERRE DE CETINA


Querría saber, amantes, ¿cómo es hecha
esta amorosa red, que a tantos prende?
¿Cómo su fuerza en todo el mundo extiende,
o cómo el tiempo ya no la desecha?
Si Amor es ciego, ¿cómo se aprovecha
a hacer las saetas con que ofende?
Si no las hace Amor, ¿quién se las vende?
¿Con cuál tesoro compra tanta flecha?
Si tiene, como escriben los poetas,
en una mano el arco, en otra el fuego,
las saetas, la red, ¿con qué tira?
Las armas de Amor, tirano ciego,
un volver de ojos es que alegre os mira;
no el arco, ni la red, fuego y saetas.

La forma de escribir en el Siglo de Oro era, en ocasiones, la traducción de otras obras clásicas o de contemporáneos extranjeros, que se convertían en una mal velada imitatio, que repetía las sílabas forzadas de la prínceps que se iba perdiendo y transformando en una copia sin original, las más de las veces, y la emulación de otras composiciones —emulatio— de los clásicos en otras ocasiones; famosos son los casos de Hernando de Acuña y el célebre soneto anónimo italiano que aquí reproducimos: «Vorrei saper da voi comme egli fatta», que dio lugar a tantas versiones posteriores, o el caso del poeta Tansillo, tan imitado por nuestros autores, ya Garcilaso teje una amplia red de traducciones en sus sonetos, véase la influencia de Sannazaro en su soneto XXXIX hasta Góngora en sus Soledades; en definitiva, el Siglo de Oro es una red enorme de interreferencialidad, un juego de espejos que pasa de la naturalidad armoniosa del Renacimiento hasta el desvestimento semántico de la epistemología cultural de los iconos mitológicos, religiosos y amorosos, que se van transformando lentamente en una admoneo vital o instrucción de la muerte, es decir, la lírica es producto de un cambio en la intensidad de los aspectos más vitales hasta desembocar en la honda preocupación existencial en los sonetos de Quevedo que funde la tradición clásica con la judeo-cristiana. 

Un juego de espejos que transforma el brillo en ciaroscuro, la belleza de la naturaleza en bodegón, naturaleza muerta, y la esplendorosa beldad en una vanitas que solo devuelve el grito de la muerte cercana reflejada en un espejo que solo vislumbra postrimerías. Por lo tanto, vamos a encontrar aquí una serie de tópicos que se estaban repitiendo en estos siglos y, de la cual, estos sonetos son una continuación, la originalidad es un concepto muy moderno, y la literatura española clásica ya ejercía esa practica de translatio-imitatio-emulatio desde Berceo a Juan Ruiz, la imitación o la recopilación de textos que se ensamblan para dar una obra mayor, o para crear una etiqueta que viene a salvaguardar un pasado esplendoroso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Aquí nos meamos en los frisos góticos

Los elegidos

Falcó