Ulular
Un hombre sale presuroso a su jardín y se dispone a responder a un búho que acostumbra a posarse en su casa, escondido entre las ramas de los cedros cercanos.
Ulula el hombre cada vez que oye al búho venir a buscar alguna presa, un ratón despistado, una serpiente pequeña, alguna alimaña invisible para el ojo humano.
El búho es esquivo y no se deja ver nunca, sin embargo, lo presiente cerca, lo oye y casi lo adivina cazar entre la maleza cercana.
Ha pasado más de un año con esta práctica de respuesta al búho.
Mientras tanto, dos mujeres hablan, son vecinas y una le cuenta a la otra que su marido tiene una extraña costumbre de salir al jardín cuando oye ulular a un búho, al principio se preocupó, porque ella no llegaba a ver nada, nunca vio un búho en su jardín, a lo que el marido les respondía que el ave no se iba a mostrar a ella, que tendría que esperar mucho más. Hay que ser mucho más paciente
A lo que la segunda mujer le responde que su marido, llevaba haciendo lo mismo más de un año en su jardín porque alguna vez le había respondido un búho que entendía que estaba cerca. Cazando en la maleza.
Nunca ninguno lo había visto.
Y tampoco sus mujeres le dijeron jamás la verdad a sus esposos.
Actualmente, lo siguen haciendo.
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