SONETO 137. LUIS DE GÓNGORA 



No de fino diamante o rubí ardiente

(Luces brillando aquel, este centellas),

Crespo volumen vio de plumas bellas
Nacer la gala más vistosamente,

Que obscura el vuelo, y con razón doliente,
De la perla católica que sellas,
A besar te levantas las estrellas,
Melancólica aguja, si luciente.

Pompa eres de dolor, seña no vana
De nuestra vanidad. Dígalo el viento,
Que ya de aromas, ya de luces, tanto

Humo te debe. ¡Ay, ambición humana,
Prudente pavón hoy con ojos ciento,
Si al desengaño se los das y al llanto!


Patrón de acentos del soneto 137 de Góngora

No de fino diamante o rubí ardiente     (Verso antidactílico --´)

verso melódico: 3 y 6 sil.

(Luces brillando aquel, este centellas)    Acento en 7ª, lo cual fuerza el verso, antirrítmico. De                                                                             regusto barroco, puesto que los versos acentuados en 7ª                                                                      son violentos al oído, Góngora lo usa para hacer notar                                                                     la fuerza de su cesura, uniendo dos momentos de tono                                                                         fuertes, seguidos. verso Enfático: 1ª y 6ª sil.

Crespo volumen vio de plumas bellas   (Este y el verso anterior tienen un acento métrico en 1ª                                                                     sílaba, conocido como gaita gallega, de regusto                                                                                     altomedieval, visto en el Marqués de Santillana.)
Verso enfático: 1 y 6ª sil. Muy equilibrado.

Nacer la gala más vistosamente,

Verso heroico: 2ª y 6ª sil.

Que obscura el vuelo, y con razón doliente, (obscura es un verbo, no un adjetivo)

Verso sáfico: 4ª y 8ª

De la perla calica que sellas, (verso con patrón antidactílico--´)

V. heroico: 2ª y 6ª.

A besar te levantas las estrellas, (versos antidactílico --´)

V. melódico: 3ª y 6ª sil.

Melanlica aguja, si luciente.  (Verso antidactílico)

V. melódico: 3ª y 6ª sil.

Pompa eres de dolor, seña no vana  (Encabalgamiento) Verso de gaita gallega.
V. enfático: 1ª y 6ª

De nuestra vanidad. galo el viento,  (Otro acento en 7ª, antirrímico, muy del gusto de Góngora)                                                                 Intenta señalar y destacar la acción de decir en el verso.
V. heroica: 2ª y 6ª

Que ya de aromas, ya de luces, tanto  

(Verso en anacrusis, primer acento en 4ª), (encabalgamiento                                                     sintagmático, bastante abrupto: barroco. Sirven como acentos secundarios, o débiles, los dos adverbios  ya, que  sirven como conjunción  correlativa, por tanto, no son                                            palabras sólidas, donde el poeta se apoya para romper sutilmente                                                                  la  anacrusis, procedimiento gongorino de juego con los versos.)

V. sáfico: 4ª y 8ª sil.

Humo te debe. ¡Ay, ambición humana,  (Verso de gaita gallega, en 1ª sílaba)

V. sáfico: 4ª y 8ª sil.

Prudente pavón hoy con ojos ciento,    (Verso con acento en 5ª sílaba, intenta destacar la figura                                                                     del pavón o pavo real, tan del gusto de la estética barroca                                                                     y su vanitas decadente, acento antirrítmico.)
V. heroico: 2ª y 6ª sil.

Si al desengaño se los das y al llanto!   (Verso en anacrusis, 1º acento en 4ª)

V, sáfico: 4ª y 8ª sil.




En el verso endecasílabo los acentos recaen en sílabas tónicas señaladas por la Poética para ello: 2ª, 4ª, 6ª, 8ª y 10ª, esta última sílaba debe ir acentuada siempre, es de carácter obligatorio. Este patrón de acentos y de sílabas métricas nos da la medida acentual de los versos endecasílabos. 
Según este patrón señalado en negrita da un curioso patrón rítmico.
Todos los versos van acentuados en 10ª sílaba, (por tanto porta un ritmo yámbico este soneto), como señala la tradición poética por una parte, y la prosodia del castellano por otra, con gran abundancia de sílabas llanas, lo cual le otorga naturalidad al conjunto, a pesar de que el todo artístico creado por Góngora es de registro barroquizante, extremado en sus mecanismos de creación rítmica que fuerzan una y otra vez las leyes naturales de la lectura, y componiendo un coro extraño en las dos partes de su cesura versal, tan distintivo de Góngora. Esa musicalidad extraña del poema gongorino, una partitura mal anotada, que es, en definitiva, todo poema medido.

Además, el tono de los versos queda entrecortado en el primer cuarteto, donde los versos se quedan al aire, con un tono descendente en el 2º y 4º versos. Esto sucede también en los veros 9 y 11 donde opera un encabalgamiento que suspende el ritmo de la respiración al leerlos.

Patrón de rimas del soneto 137 de Góngora

Por una parte hay que decir que la rima usada por Góngora, es, como todo buen poema acategorial, es decir, todas las palabras que hacen de rima son de categorías gramaticales diferentes, lo cual le da un aspecto más complejo al poema.

En el 1º cuarteto tenemos un adjetivo: ardiente; un sustantivo: centellas, un adjetivo: bellas, y un adverbio de modo: vistosamente. ABBA
e/e; e/a; e/a; e/e

En el segundo cuarteto, por su parte, nos encontramos con un adjetivo: doliente; sellas: un verbo; un sustantivo: estrellas, y un adjetivo: luciente. Con el mismo patrón rítmico: ABBA
e/e; e/a; e/a; e/e
En el primer terceto, tenemos, un adjetivo: vana; un sustantivo: viento; y un adverbio: tanto, además, en forzada posición, encabalgamiento abrupto. Nada regala Góngora al oído, hemos de esperar al último terceto para saber cómo acaba el periodo sintáctico comenzado en el verso anterior. CDC
a/a; e/o; a/o
 En el último terceto, CDC, un adjetivo: humana; un numeral: ciento; y un sustantivo: llanto.  
a/a; e/o; a/o

Explicación del soneto 137

Acaba además con un sustantivo del que nos hacemos una clara idea del tema gongorino: el llanto por la muerte, la pérdida, lo celebratorio en un túmulo construido por el artista Blas de Marabel, o de Mazabal, maestro cantero vasco afincado en Córdoba, el cual quedó a cargo de las obras de la catedral. Maestro de fábricas; dicho túmulo tenía una estructura piramidal y tenía un recubrimiento de joyas preciosas en la base y un penacho de plumas en el testero. Todo el mundo que contamplase dicho túmulo debería ponerse a llorar. Es un recordatorio del memento mori, un admoneo vivere tan del Barroco.
Sobresale también la figura del pavón o pavo real que encarna los valores de belleza y fugacidad de la vida, y asimismo la vanitas en la que se ha transformado la corriente alegre del Renacimiento.

Ningún aspecto escapaba al genio de Góngora, ni acústico, forzando las estructuras métricas siempre que tenía posibilidad, ni acentual, como puede verse a lo largo del poema, poniendo las fuerza en lugares insospechados que harían latir con más fuerza lo que quería expresar mediante su arte. Ni tampoco desde el punto de vista de la sintaxis que se pliega alas necesidades versales, creando una sintaxis barroquizante.
No hay otro caso igual en la poesía española, un poeta que entiende tan bien el fondo y la forma, Góngora crea nuevos espacios en sus poemas, a modo de esculturas, como en este caso, un túmulo o elemento funerario, que le sirve para recordarnos la proximidad de la muerte.
Es digno de destacar el léxico del soneto, pues se pueden ver diferentes antítesis, como obscura, que es un verbo, pero parece un adjetivo, y luciente, versos 5 y 8. El juego de palabras de vana, verso 9, y vanidad, verso 10. Juega con la forma de las palabras, obscura, adjetivo por verbo, y con su significado inherente, oscurece y oscurecido.
"Pompa eres de dolor", somos fragilidad humana, incluso en el dolor y en el llanto.
Acaba además de forma abrupta, entrecortada por el breve periodo sintáctico con que acaba Góngora el soneto: "y al llanto", quedando suspendido en el aire lo afirmado al terminar el poema con una exclamación.
Góngora hace de cada soneto un nuevo espacio, supera los límites versales, compone una realidad nueva mucho antes de las vanguardias. Desde el punto de vista acústico, el resultado es rompedor, ya que supera límites impuestos por la poética, y eso de la sencillez y la naturalidad tan apreciadas en las formas fijas. Su lectura, al oído, a veces se nos violenta, como hemos dicho con los versos que se acentúan en séptima, justificados por lo que quiere destacar el poeta: "Dígalo el viento", en el verso 10; o el caso del verso 13, donde habla de un pavón, un pavo real, con acento en 5ª sílaba métrica.
Góngora desplaza los acentos, rodea los acentos principales de otros secundarios donde se apoya la lectura y forma así una sonoridad nueva, barroca, cuya prosodia poco tiene que ver con la renacentista: "Todo lo muda la edad ligera / por no hacer mudanza en su costumbre", donde vemos el equilibrio perseguido por los poetas del quinientos con acentos ponderados en torno a la sexta sílaba métrica sin usar los contrafuertes fónicos al lado de los acentos principales.
Góngora es un esteta, preciosista, construye edificios en miniatura en cada soneto, donde todo está movido, el plano acústico, el sintáctico, con esos hipérbatos tan característicos que fuerzan a que la sintaxis del poema alcance nuevos niveles, moviendo las piezas de la sintaxis castellana, con unos periodos muy forzados, nada naturales. Casi todos los versos de este poema están subordinados desde el 1º al último en donde acaba su periodo sintáctico y su solución final: "y al llanto".

El primer verso, alterado continúa en el segundo, el segundo en el tercero y así sucesivamente:

"No de fino diamante o rubí ardiente / (Luces brillando aquel, este centellas), /Crespo volumen vio de plumas bellas / Nacer la gala más vistosamente"[...]
Todo se va desplazando hacia el final, pero en ningún momento se dice de qué está hablando el poeta, lo explica B. Ciplijauskaité en las notas: el túmulo en la catedral de Córdoba.
Construye una metáfora el poeta en el poema entero, sirve casi de alegoría porque todos los planos son composiciones o alegorías continuas.
Toda esa consecuencia sintáctica acaba con el punto al final del segundo cuarteto, y da paso a la parte final del soneto, con la característica definición del tema y mensaje final, que también se va retardando hasta las últimas palabras que suenan como advertencia de nuestra vana vanidad, ante ese túmulo, deberíamos sentirnos mínimos, e invocar la benevolencia divina.
"Si al desengaño se los das, y al llanto! "
Como en otros muchos sonetos de Góngora, el tema es un aspecto menor, puede ser un detalle minúsculo, un pendiente, una mano, un monumento, lo interesante es el tratamiento del poeta, cómo convierte el proceso de redacción del soneto en un trabajo de orfebrería acústica en donde las palabras se hacen sólidas, pesan, se constituyen en una experiencia única. Pocos escritores se acercan a este nivel artístico y estético del gran poeta cordobés.


J.Fabrellas






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