La pura superficie Guido Mazzoni.
Pre-Textos.
Traducción de Fabrizio Cossalter
Introducción de Gianluigi Simonetti y del traductor Fabrizio Cossalter
Espacio para la metafísica en los arrabales de la decadencia humana. Ejercicio de reflexión poética
como en un hábil juego de espejos donde el lector debe ir adivinando, se articula este original trabajo, porque aparecen dos voces principales, la primera la de Stevens, que bien podría ser la voz del bueno de Esteves del poema Tabacaria, lo digo por aquello de la metafísica del personaje pessoano, transido de objetividad poética, que, en realidad, pertenece al discurso del poeta norteamericano Wallace Stevens, que Mazzoni pone en juego aquí para comentar esos poemas desde otra voz lírica, casi siempre en forma narrativa, y que sirve de contrapunto lírico para la acción poética. Se trata pues de un audaz juego de contrapesos que se va abriendo y cerrando a lo largo de todo el libro. Manifestaciones, imágenes de torturas, atentados, confrontaciones ciudadanas desde la masa que aturde, al conocimiento personal de dos personas que hace tiempo que no se ven.
Un espacio donde confluye la filosofía, la poesía, el relato, y tiene como preocupación común al hombre.
El espacio público habitado por discursos de odio, las revoluciones cotidianas en contra de la pérdida de ese espacio que el hombre moderno no es capaz de transitar, varado en la vorágine, a veces autoimpuesta por la impecable máquina del discurso poscapitalista, de la individualidad que debe conseguir una felicidad inexistente.
Así dice en Stevens:
"I due mondi addormentati, / dormono ora. Un senso mutuo li possiedi / in una specie de solemnità[...]
L´io e la terra- i tuoi pensieri, e passioni, / quello qui credi, quello que non credi, l´intera / tua trama peculiare."
Donde los dos mundos se contraponen, el mundo de la obediencia y el mundo de la rebelión.
La dura realidad a la que se enfrenta el protagonista que estructura la obra, toda vez que se construye el libro de Mazzoni con un discurso lírico, y otro, más analítico, de forma narrativa:
" e la mano si ferma incongrua tra la birra e il piatto, è spaesata."
"y la mano se detiene incogrua entre la cerveza y el plato, está desorientada."
La realidad le sirve a Mazzoni como un doble sentido para jugar con el propio discurso lírico, tomar las dos direcciones, investigar cuál es la auténtica realidad, y cual la realidad impuesta por los valores de la neomodernidad en la que estamos insertos. Un mundo de imágenes que se aglutinan sin juicio para que el lector desmadeje y reincorpore a su propio discurso y sopese lo escrito.
Qué valen más, las imágenes, como nuevos iconos pseudo-religiosos, o la palabra, volandera, falseada, la cual ha perdido en el discurso actual, su valor de pertenencia a la verdad, la verdad escrita del discurso lírico. Los discursos abonados al odio que posee todo lo tecnológico y sus discursos incitadores a la acción sin recapacitar, que, en la actualidad, cunde en todos los países, revoluciones tecnológicas que sirven a los más poderoso y donde el hombre es solo una fuerza inútil manejada sin piedad por los monstruos sin cara de la manipulación global.
"Ven a un tipo que camina con un carrito de la compra. Parece un pordiosero, pero tiene un casco y una máscara antigás."
Los espacios perdidos por el hombre en el mundo construido por una hiper-realidad conectiva de la santísima trinidad posdigital: bots, máquinas y tecnología ultraprocesada. Un relato espejeante donde se pretende la duda que responde al vacío provocado por la soledad humana.
Le cose fabbricate:
"Stare in un mondo di cose fabbricate, / pensare alla fabbricazione delle cose, / le cose di plastica per esempio. / Poggiare la mano su un sedile di plastica, ai margini dell ´esperienza[...]
Sin duda alguna, una de las muestras poéticas más valientes de los últimos años.
J. Fabrellas
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