Ir al contenido principal

El libro blanco. Vicente Luis Mora.

 El libro blanco

Vicente Luis Mora

La Caja Books

2026




Proyecto sobre el silencio. 

Se sostiene toda la narración en leves afirmaciones originadas en torno al silencio. Estas afirmaciones breves, como versos, algunas como aforismos, otras como sentencias, mantienen muy bien el pulso y el ritmo de todo el libro.

Considero que la función poética predomina aquí sobre las demás, partiendo del prólogo que da cuenta de una situación que origina el revelado de este original alfabeto blanco: las valencias de cada una de las letras desveladas por un grupo de personas que permanecen en el mutismo y que el autor da a conocer. 

No hay lugar aquí para lo verdadero o lo falso, creo que son dos categorías que no hacen al caso. Se trata, como en Zarathustra, de comunicar una verdad solo conocida por él. 

Construido como tratado poético, numerado en sus partes, lo que cohesiona el todo, discurre en torno a unos corchetes en la esquina superior de la página que reflejan cada una de las letras del silencio, porque también hay mucho de juego, de homo ludens, que nos señala, en los límites de la página, lo que él si ve, y se originan entonces las preguntas, cuál es el papel del autor, la lectura del mismo rompe el silencio que busca: 

"De lo que no se puede hablar, hay que callar", tal vez este libro sea una explicación a este dicho de Wittgenstein, casi toda la poesía moderna ha girado en torno a ese silencio creador del que surge la explosión lírica. 

El silencio previo a la palabra, en esos límites ajustados se mueve Mora. 

Digamos que la poesía es entonces lo contrario al silencio. 

El fracaso de lo callado.

El antilenguaje, lo que sirve para comunicar el silencio, el silenciés, cuyo alfabeto desvela Mora en este libro, que recuerda a Ullán con sus figuras y alfabetos alternativos, esa otra forma de decir entre la pintura, el trazo, el hueco que hay que rellenar en los poemas, un silencio primigenio.


                                                                    Vicente Luis Mora

                                                            Foto: Francisco Sánchez Montalbán


Si se trata de expresar lo callado, nadie lo hace mejor que el músico John Cage, que Mora expone en uno de sus fragmentos, y la pieza "4:33", donde el músico abre la tapa del piano y se dispone a interpretar una partitura, mientras la mano queda suspendida en el aire durante cuatro minutos y treinta y tres segundos.

Claro, que este libro es paradójico, y niega las bases de lo expresado, lo escrito es susceptible de ser leído, de ser dicho y ser performativo.

"En el eco, también tartamudea el silencio."


Imagen de un poema de José Miguel Ullán



En Ullán, el texto se va haciendo desde la imagen, se tacha, se recorta, o se pinta, se subraya; en la obra de Mora , el silencio se describe y compone la imagen total, la reflexión sobre el vacío, que es donde bascula la creación lírica, la confrontación entre vacío y existencia, la diferencia entre el dezir y el callar.

En un mundo acostumbrado a no callar, a estar siempre hablando, a hacer ruido siempre, impugnados los espacios del silencio por la huella postcapitalista de consumo y la hiperproducción de todo motivo y consecuencias.

Del homo ludens, estado arcádico del ser humano, al homo rugiens, que fabrica el ruido.

Hay mucho de crítica en este libro:

"2. Editores."

Ese silencio administrativo ejercido democráticamente hacia todos los autores que envían manuscritos.

"Los indios algonquinos que se expresaban mediante telas, dudaron durante siglos sobre si los silencios debían expresarse a través de una tela en blanco o mediante una ausencia de tela."

En realidad, este es un trabajo de investigación durante cinco años sobre las posibilidades de la expresión del silencio. Mora ha ido recogiendo material para este proyecto como él mismo afirma al final del libro, desde 2021 hasta 2025, y el resultado es digno de ser disfrutado. Una reflexión sobre lo que nos falta, el silencio en esta sociedad de ruidos.

El resultado es una reflexión poética sobre el vacío, lo callado pero que es capaz de expresar a su vez. Lleno de hallazgos memorables, de reflexiones depuradas, Mora no cae en el abismo del tópico, lo bordea y permite configurar una de las incógnitas peor estudiadas de la creación.

El silenciés es un idioma neutro y tiene declinaciones como el latín o el alemán, y, aunque carece de sonidos, se caracteriza por su potente ritmo prosódico. En él solo hay un antisustantivo: el pronombre yo.


J. Fabrellas


Comentarios

Entradas populares de este blog

Prólogo a la reedición de "ahora blancanieves cojea algunas veces de mi mano" de Manuel Lombardo Duro. 1974-2026

ahora blancanieves cojea algunas veces de mi mano Unión Tipográfica, Jaén, (1974). Manuel Lombardo Duro   Prólogo Posicionada la estética de Lombardo Duro, (Jaén, 1944), en la encrucijada intelectual de finales de los 60 y comienzos de los 70; situada su poesía tras los restos del naufragio novísimo y la deriva de la estética pop , ya cansada de la imagen y sus recurrencias; superada la escuela del medio siglo que derivase hacia otras sentimentalidades poco productivas. Supera, asimismo, la lírica de Lombardo, ese buenismo neofolclorista asignado por los cánones más reaccionarios a la poética andaluza, a los alargados resabios del Lorca más primero, a la dicción simbolista machadiana del recuerdo. La solución estética de cierta poesía española de finales de los sesenta, fue, la decantación natural hacia el experimentalismo poético que aparece con los libros de José-Miguel Ullán, sus famosas tachaduras, fotografías retocadas o alfabetos inventados,  o con la poesía...

Aquí nos meamos en los frisos góticos

 Somos un pueblo que se mea en sus frisos góticos.                                          Friso gótico del maestro Egas de la catedral de Jaén Somos una ciudad-pueblo que deja colchones y basura en los callejones antiguos, en los paños góticos, ay, en Jaén, la tierra del quejido, el pueblo hecho de pueblos, porque nadie es de Jaén, Jaén, nadie es de aquí-aquí, todos nuestros muertos vienen de fuera, de Benatae, de Albánchez de Mágina, de Beas, de más allá del más allá, porque nadie, nadie en esta santa tierra descompuesta tiene los santos cojones de hacer una autovía, no se vayan a enfadar en Madrid o en Sevilla, porque se tarda más en llegar a los pueblecillos de la sierra de Segura desde la capital que a Madrid, porque eso sigue pasando y a todos nos da igual, miramos a otro lado, somos la tierra de la decadencia, y nos conformamos con lo que se les cae a...

Épocas de grandes lluvias. Antonio Fernández Molina. Libros del Innombrable. Zaragoza.

  Antonio Fernández Molina .  Época de grandes lluvias Libros del Innombrable Zaragoza , 2025 Antonio Fernández Molina (1927-2005) es un autor fundamental en la nomenclatura heterodoxa de la vanguardia lírica y narrativa española. Autor desconocido por el gran público, sin embargo, posee un estilo personal que lo enmarca dentro del surrealismo y de cierta vertiente del postismo. Iniciada su andadura en tierras de Alcázar de San Juan . Junto a poetas del otro medio siglo poético como  Gabino Alejandro Carriedo entre otros. Como dice Antón castro en Heraldo de Aragón fue: "   hermano de sangre y de inspiración de Ramón Gómez de la Serna , de Joan Perucho , Georges Perec , Álvaro Cunqueiro, Joan Perucho, Cristóbal Serra y, entre otros, Francisco Ferrer Lerín .  " Pintor, dibujante, poeta, escritor, lector incansable. Amigo de Miguel Labordeta en cuanto se instala en Zaragoza. Portada del libro Épocas de grandes lluvias , en Libros del Innombrable. Secretario d...