Ir al contenido principal

 El mundo acabará en viernes

Manuel Moyano

Ediciones Menoscuarto

 2025


¿A qué hora se acababa todo?


Decir que Moyano es una de las voces más interesantes del reciente panorama literario español no es nada nuevo. 

Lo considero además un gran novelista. En el sentido en que Marsé lo era. Espero que no le importe que diga esto de él. Así lo demostró en aquel libro El imperio de Yegorov, (https://www.blogger.com/blog/post/edit/204501520008729175/6082063201858431940), en donde ya jugaba a desmontar el juguete literario en que se basaba su excelente artificio narrativo.

En esta ocasión, Moyano vuelve a montar su edificio, su juego de piezas que ensambla como el novelista veterano que es.

Pocos autores son capaces de resucitar a personajes históricos: Lady Di, Ernest Hemingway, el propio Jesucristo, sin que se caiga en la parodia, o sin que los personajes resulten endebles, y que además, el resultado sea extraordinariamente convincente, tanto, que es en lo que se basa parte de la historia. Engranajes. Articulaciones narrativas. 

"Ernest Hemingway permanecía sentado en el salón, mirando absorto la televisión. En aquel momento ocupaba la pantalla el expresidente de los Estados Unidos, quien había retomado las riendas del gobierno tras su resurrección y estaba haciendo un llamamiento a sus conciudadanos para que realizaran todas las buenas acciones de que fuesen capaces[...]".

Digo lo de novelista puro no como una limitación del crítico, sino como una categoría que no todos los escritores cumplen.

En su estilo, abandona el preciosismo por la efectividad, una efectividad que construye una realidad literaria muy sólida. Toscos eran Hemingway y Baroja, novelistas Marsé, o Aldecoa, y con esto no quiero decir que no sean preciosistas en momentos determinados, o incluso refinados, pero su juego es muy otro. Todo está subordinado a la estructura narrativa. A la efectividad de la narración.

En este caso, hay un relato de su último libro: La versión de Judas, donde hay un relato homónimo, donde ya se dan los ingredientes que van a estar en esta novela: religión, economía, poder, manipulación, mass media, y todos esos ingredientes están aquí reunidos ahora y desarrollados en esta nueva entrega. Los relatos de Moyano tienen ese papel fundamental de investigar la realidad previamente para desarrollarla después.

La importancia de los medios de comunicación, las redes sociales, los diferentes medios para manipular la conciencia ciudadana mediante una mezcla de miedo y pseudociencia: grandes fortunas despiadadas que incluso en las horas finales del juego, prefieren servir al mal, prefieren destrozar la carne humana y mostrarlo al mundo, que espera paciente su destrucción.

Sin embargo, Moyano lo consigue sobradamente. ¿Quién es capaz de hacer hablar a Dios sin que se le vean las costuras en el diálogo? ¿Quién es capaz de preguntar a Dios en una novela sobre el destino de la humanidad y que no parezca afectado? Hay una profunda reflexión sobre el fin de la humanidad en este libro. Porque también es difícil cuestionarse a uno mismo sobre el cambio de la ética y la moralidad en los últimos días. ¿Qué harías tú en los últimos instantes cuando ya nada importan el poder, el dinero, el afán diario?

"Las pirámides de Egipto, Yentl, las ruinas de Disneylandia, las pinturas de Chagall, el olor a sal de la playa de Tel-Aviv en las mañanas de verano, el vino de Ribera, la imagen de Armstrong hollando la superficie lunar, el recuerdo de de su abuela contándole la historia de Moisés, esa misma historia narrada por Cecil B. de Mille, un chiste en boca de su compañera Amit, el sabor del tabaco y del café azucarado,[...]"

Nadie como Moyano sabe sacar tanto partido a las estructuras narrativas, ya lo hizo en El imperio de Yegorov , finalista del Premio Herralde de Novela, y aquí lo consigue de nuevo. Leer a Moyano es leer siempre buena literatura, fiel a sí misma.

Narrar los último instantes. Hay mucho de condensada filosofía en este relato, ¿cómo es el cielo, es un lugar, un estado de ánimo? Un agujero negro sin tiempo adentro. ¿Un aleph?

¿O una gran carcajada?

Prepárense: The end is nigh!



Comentarios

Entradas populares de este blog

Prólogo a la reedición de "ahora blancanieves cojea algunas veces de mi mano" de Manuel Lombardo Duro. 1974-2026

ahora blancanieves cojea algunas veces de mi mano Unión Tipográfica, Jaén, (1974). Manuel Lombardo Duro   Prólogo Posicionada la estética de Lombardo Duro, (Jaén, 1944), en la encrucijada intelectual de finales de los 60 y comienzos de los 70; situada su poesía tras los restos del naufragio novísimo y la deriva de la estética pop , ya cansada de la imagen y sus recurrencias; superada la escuela del medio siglo que derivase hacia otras sentimentalidades poco productivas. Supera, asimismo, la lírica de Lombardo, ese buenismo neofolclorista asignado por los cánones más reaccionarios a la poética andaluza, a los alargados resabios del Lorca más primero, a la dicción simbolista machadiana del recuerdo. La solución estética de cierta poesía española de finales de los sesenta, fue, la decantación natural hacia el experimentalismo poético que aparece con los libros de José-Miguel Ullán, sus famosas tachaduras, fotografías retocadas o alfabetos inventados,  o con la poesía...

Aquí nos meamos en los frisos góticos

 Somos un pueblo que se mea en sus frisos góticos.                                          Friso gótico del maestro Egas de la catedral de Jaén Somos una ciudad-pueblo que deja colchones y basura en los callejones antiguos, en los paños góticos, ay, en Jaén, la tierra del quejido, el pueblo hecho de pueblos, porque nadie es de Jaén, Jaén, nadie es de aquí-aquí, todos nuestros muertos vienen de fuera, de Benatae, de Albánchez de Mágina, de Beas, de más allá del más allá, porque nadie, nadie en esta santa tierra descompuesta tiene los santos cojones de hacer una autovía, no se vayan a enfadar en Madrid o en Sevilla, porque se tarda más en llegar a los pueblecillos de la sierra de Segura desde la capital que a Madrid, porque eso sigue pasando y a todos nos da igual, miramos a otro lado, somos la tierra de la decadencia, y nos conformamos con lo que se les cae a...

Los elegidos

 Que Borges no ganase el premio Nobel de Literatura es algo que ha pasado a la historia literaria como un hecho, no menor, pero sí significativo de sobre quiénes eligen a los elegidos. El hecho de que Ezra Pound no fuese tampoco Nobel, con sus implicaciones políticas, hacen de este asunto casi una novelita de espionaje. El hecho de que Juan Ramón sí obtuviese el Nobel, es cuando menos esperanzador, no sé si como algo personal, pero sí como premio de consolación para la lírica española después de la Guerra Civil y el episodio de exilios y asesinatos que destrozó, en parte, la lírica, como al resto del país. A veces es más significativo no ganar el Nobel que sí hacerlo.  Ferrer Lerín en el Centro Superior de Investigaciones Científicas, (CSIC), de Jaca, observando a un buitre. No estoy aquí para hablar de quién sí y quién no debe ser Nobel, o Académico de la Lengua en España, pero es también muy significativa la presencia y ausencia de ciertos escritores en esta institución espa...