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Rápita/Rábida/Rapitán/Rabadán/Rabia/Razzia


Dice la RAE sobre la voz Rábida:

  1. f. En Marruecos, conventoermita.
  2. f. Fortaleza militar y religiosa musulmana edificada en la frontera con los reinos cristianos.

 Del ár. hisp. rābiṭa, y este del ár. clás. ribāṭ 'lugar de estación de los musulmanes que se dedican a la piedad y la guerra santa'.



Quedan diseminados en España:


- San Carlos de la Rápita, Tarragona.

- Sa Rápita, Mallorca.

-Alto de la Rápita, Mallorca.

-La Rábita, Granada.

- La Rábida, Huelva.

- La Rápida, Vallfogona de Balaguer, Lérida

- La Rápita en Santa Margarita y Monjos. Barcelona.

- Fuerte del Rapitán en las inmediaciones de Jaca.

- Arrábida, Setúbal.

- El Ribat de Arrifana en el Algarve, de cuya fortificación solo quedan las ruinas.

- Rabat, Marruecos.

En ocasiones esta Rápita deviene en Rabadán, también presente en la toponimia española y de origen árabe, rabb addan, mayoral o pastor.

Son solo confluencias etimológicas.

Castillo de La Rápita, Granada, construido sobre un antiguo Ribat, fortificación para defender la costa granadina-almeriense de los ataques berberiscos.


Numerosas localidades llevan este topónimo en la península Ibérica.

El origen es árabe, Ribat; ese Ribat hace referencia a una fortaleza militar; todos los lugares denominados Rábida, y sus numerosas variantes, tienen en común que albergan, o albergaron, una torre de vigilancia junto a una fortificación militar, en donde se reunían los soldados en cuarteles, y, por tanto, estos lugares son propios de las costas españolas y portuguesas, por ser lugares donde el tráfico de barcos, la piratería, el estraperlo, el contrabando, se daban de manera habitual.

También suelen darse en lugares de interior en lo alto de una elevación o meseta, donde se guardaba un paso o una ciudad.

Estos ribat fueron usados, primero por musulmanes, y más tarde, reconstruidos por los cristianos con los mismo fines defensivos.

Las palabras y las construcciones son aprovechadas siempre por los que vienen después.

Estas fortificaciones medievales y otras posteriores del XVI, XVII y XVIII presentes en las costas, a modo de torres vigía, provienen de estos restos de rápitas musulmanas. Hay diseminados por la costa almeriense diferentes fortificaciones como la del castillo (por fortificación, con estructura defensiva militar) de Santa Ana de Roquetas; el castillo de San Felipe en Los Escullos, modificado por orden de Carlos III en el siglo XVIII sobre una edificación anterior; la de la Cala de San Pedro, hoy en ruinas, la del Playazo de Rodalquilar, o Torre de los Alumbres, y otra construcción fortificada en el camino a la cercana localidad de Las Negras: el Fuerte de San Ramón, o incluso, la fortificación de Mesa Roldán, en lo alto del escollo que supone ese viejo volcán apagado.


Castillo de San Ramón entre El Playazo de Rodalquilar y Las Negras en Almería.



Castillo de San Felipe en Los Escullos, reconstruido en el siglo XVIII sobre una fortificación medieval.


Es curiosa también la asociación de Ribat, que da lugar a Rábida, y cómo esta deriva en rábida, del latín, rabidus, que dará la voz etimológica rabia, perdiendo la d intervocálica, y de ahí rabioso. Es un caso de confluencia etimológica.

Sin embargo, aunque los orígenes de estas palabras son diferentes, el étimo árabe, ribat hace referencia también a un estado de espera de los soldados, una espera tensa ante el inminente ataque que se parece mucho a la rabia y la tensión previas a cualquier acto bélico. 

La rabia previa a la razzia o incursiones árabes.

Casi toda esta toponimia se da en la mitad sur peninsular y el este, donde la huella musulmana fue más grande que en el norte o el interior.


J. Fabrellas

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