Los autores granadinos Ángel Olgoso (1961) y Miguel Ángel Zapata (1974) han ganado el XXVIII Premio Andalucía de la Crítica en las modalidades de Relato y Narrativa, respectivamente. El primero, con 'Devoraluces' (Reino de Cordelia), su más reciente obra, y con la que, según propia confesión, se despide de este género, aunque no de la literatura, ni mucho menos. El segundo, con su novela 'Nos tragará el silencio', publicada por la editorial Baile del Sol. En el apartado de Poesía, el galardón ha ido a parar al poemario 'Pulso solar', del autor sevillano Diego Vaya –que también obtuvo este año el Accésit del Premio de Poesía Gil de Biedma–, e igualmente se otorgó un Premio Ópera Prima en el capítulo de relato para la obra 'Césped seco', original de Joaquín Fabrellas
Se decide asimismo otorgar en esta ocasión el PREMIO OPERA PRIMA a Césped seco de Joaquín Fabrellas atendiendo a que, “las siete partes que componen la obra, conforman un juego memorialístico de espejos deformantes donde se entremezclan realidad y ficción con una rara habilidad, infrecuente por su originalidad heterodoxa, en la obra primera de un autor del género”.
Los lectores ficticios
En la historia de la literatura, numerosos son los libros que contienen, de una manera u otra, a la figura del lector como parte fundamental de la narración, y recordémoslo, el lector es el vértice fundamental en el cual se ancla la acción de escribir, sirve entonces como recipiente externo de la acción escrituraria, sin la cual, no se puede entender la acción completa de la transmisión de la cultura y del conocimiento. En este caso, me refiero al lector en el libro al que va dirigido ese texto. Diversos son los libros que tratan sobre la lectura de alguna manera y sus placeres o peligros, desde Pálido fuego , donde Nabokov hace una parodia de un autor excéntrico, que escribe un poema y su propia explicación, la exégesis histórica del poema de un reino lejano y su explicación política, hasta El nombre de la rosa , en donde Umberto Eco narra los peligros de un libro prohibido . Todos los lectores de dicho libro, serán castigados. Cuando la literatura no se consideraba a sí misma ...
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